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Sábado santo en la mañana, desde San Isidro de Coronado 2026

La tradición católica de los Siete Dolores de la Virgen María representa un camino de profunda introspección espiritual que medita sobre el sufrimiento compartido entre una madre y su hijo durante la misión redentora. Esta devoción, que cobró gran fuerza en el siglo XIII gracias a la Orden de los Servitas, no solo busca conmover al fiel, sino también resaltar el papel de María como Madre del Redentor. En Costa Rica, esta advocación de la "Dolorosa" es fundamental en la identidad religiosa, manifestándose en altares barrocos y neogóticos que albergan imágenes de la Virgen con el corazón atravesado por siete puñales de plata, simbolizando cada una de estas etapas de su vida.   El primer dolor surge con la Profecía de Simeón durante la Presentación de Jesús en el Templo, un evento que marca el inicio de la angustia premonitoria de María. Simeón, al sostener al niño, anuncia que una espada de dolor atravesará el alma de la Virgen, revelando que su hijo será blanco de contradiccio...

Advocaciones marianas en el templo de San Isidro de Coronado

María Auxiliadora, con el Niño Jesús en brazos


El título de "Auxiliadora" (en griego, "Boetéia") es muy antiguo. Los primeros cristianos griegos ya la invocaban como "la que trae auxilio venido del cielo". El primero en llamarla con este título de "Auxiliadora" de forma explícita fue San Juan Crisóstomo en el año 345.


Sin embargo, el gran apóstol y difusor de la devoción a María Auxiliadora fue San Juan Bosco. La Virgen se le apareció en sueños en varias ocasiones, orientándolo en su misión con los jóvenes y mostrándose como la "Maestra" y el "Auxilio" de su obra.


Don Bosco le tenía una confianza ilimitada a la Virgen bajo este título. Solía decir: "Confíen en María Auxiliadora y verán lo que son los milagros". Bajo su dirección, se construyó la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia, consagrada en 1868. Don Bosco afirmaba que cada ladrillo de la iglesia era un milagro de la Virgen y que "No he sido yo. Ha sido Ella, la Virgen Auxiliadora, quien lo ha hecho todo".





Virgen Dolorosa, en el domingo de la exaltación de la Santa Cruz, 2025.

La devoción a la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora de los Dolores, se centra en el profundo sufrimiento de la Virgen María a lo largo de su vida, especialmente durante la Pasión y Muerte de su hijo, Jesucristo. Esta advocación es una de las más extendidas y veneradas en el catolicismo, y su historia se remonta a los primeros siglos de la Iglesia.


El origen de esta devoción se encuentra en las Sagradas Escrituras y en la tradición cristiana. La profecía del anciano Simeón a María en el Templo de Jerusalén es un punto clave: "Y a ti, una espada te traspasará el alma" (Lc 2,35). Esta profecía se interpreta como una anticipación de los dolores que María sufriría al ver a su Hijo en su camino a la cruz.

La devoción se ha estructurado tradicionalmente en torno a los "Siete Dolores de María", que son momentos específicos de su vida donde experimentó un intenso sufrimiento:

  1. La profecía de Simeón en la Presentación de Jesús en el Templo.

  2. La huida a Egipto con José y el Niño Jesús.

  3. La pérdida de Jesús en Jerusalén.

  4. El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario.

  5. La crucifixión y muerte de Jesús.

  6. El momento en que recibe el cuerpo de Jesús bajado de la cruz (La Piedad).

  7. El entierro de Jesús.

Fotografías: Eduardo A. Bolaños Vargas / Información: IA Gemini

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